Escrito por Jose Borda |
Jueves, 05 de Mayo de 2011 12:26 |
Cualidades explícitas Un árbitro demuestra sus cualidades como honesto cuando es sincero con sus palabras y estimaciones hacia jugadores y colegas, cuando cumple con sus compromisos, obligaciones y logra sus objetivos, sin trampas o engaños; cuando evita la murmuración y la crítica que afectan negativamente la personalidad de los demás; cuando guarda discreción y seriedad ante las confidencias personales y secretos profesionales; y sobre todo, cuando tiene especial cuidado en los terrenos de juego al darle a cada equipo lo que le corresponde, e informa en su planilla de juego los motivos exactos por los que terminó un partido o excluyó a un jugador. Cómo se trabaja Dentro del referato ser honesto no es solamente no recibir dadivas económicas o materiales escondidamente de quienes lo proponen, hay una serie de circunstancias que también se deben trabajar para demostrarlo como: ser fiel a las promesas y compromisos que se adquieren dentro y fuera de los terrenos de juego; aceptar serenamente los errores y fallas que se cometen, así como sus consecuencias; rectificar y si es necesario pedir disculpas; alejarse de la pereza y cumplir con los deberes, así no habrá necesidad de dar pretextos o mentir para encubrir la falta de responsabilidad. Por último hablar siempre con la verdad, no inventando ni exagerando cosas sobre la propia carrera. Algunos obstáculos Entre las adversidades que un árbitro honesto tiene que rehusar, vencer y alejar de su modelo de conducta deportiva están: la impunidad y la violación de las leyes traicionando sus compromisos; la aceptación de que el éxito es de los "vivos" y los mentirosos; la idea de que aquellos que viven de la trampa alcanzan más logros sobre los que trabajan; y la desmotivación al no recibir estímulos y reconocimientos. Por el contrario, el cumplimiento de su deber, el continuar trabajando igual y con más ahínco, le permitirán defender sus principios y convicciones por sobre todo y todos. No a la inmoralidad Cuando algún árbitro miente, roba, engaña, hace trampa o recibe algún obsequio diferente a su pago ordinario, su espíritu entra en conflicto, la paz interior desaparece; esto es algo que todos perciben porque no es fácil de ocultar. Los silbatos deshonestos se pueden reconocer fácilmente porque engañan a los otros para conseguir de manera abusiva un beneficio, aunque es muy probable que alguno logre engañar la primera vez, a la siguiente, al ser descubierto será evitado por todos o será tratado siempre con precaución y desconfianza. Mi madre, me dijo una vez un concepto de aplicación vital: “La honestidad, hijo mío, en todos los órdenes de la vida, a la larga es buen negocio”, a través de los años me di cuenta que tenía razón. |
Páginas
miércoles, 11 de mayo de 2011
El mejor negocio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario